sábado, 28 de enero de 2012

Los primeros rayos de sol asomaban por mi ventana, y los primeros cantos de los pájaros adornaban la mañana. No pude evitar llamarte. Y a pesar de ello, no me atreví a pedirte lo que quería, escuchar tu voz.



Escuchar tu voz contándome como caía el Sol en la playa de Monterey, contándome como los rayos del sol que tanto adornan tu cara, iban desapareciendo. Como tus ojos eran los míos por un segundo y podía ver en el horizonte los últimos tonos dorados con los que se despedía el día.


Y no te lo pedí, porque realmente no habría sido sincero, no quería ver el atardecer, no quería escuchar tu voz. Tan sólo quería tus palabras. Daba igual que fueran tuyas. El dueño y el destinatario eran indiferentes. Sólo eran palabras que poco significaban si no dicen lo que queremos escuchar.


Colgué, definitivamente no quería escucharlas. Si esas palabras no iban a llevarme a tu lado poco me importaba escucharlas. Por eso quizás no recuerdes mi llamada.  

sábado, 14 de enero de 2012

La Maison en Petits Cubes



¿No crees que nuestro hogar quizas sean los recuerdos? Al fin y al cabo nos llevamos media vida en ellos, no deja de ser un lugar yacer. ¿No crees que es el lugar donde nos refugiamos del tiempo? Del tiempo que nos ahoga, que nos obliga a cambiar de costumbres y sólo nos deja llevarnos un pequeño cubiculo al que podemos volver SOLO a recordar. 


Recuerdos, debemos construir recuerdos con esfuerzo. Y aunque nos falten las fuerzas debemos encontrarlas. Recuerda que estamos en esta macabra mecánica. No podemos huir. no queremos salir. Sube la marea. Muchos se ahogan. Todos quedaremos sumergidos por la marea.
Nuestra pequeña maison también. Llena de lo que somos. Llena de nuestros recuerdos.


Recuerdos. Acero hirviendo en la piel.
Recordar. Mar salada sobre nuestras heridas.
Dolor, cuanto más nos sumerjamos en la profundidad de los tiempos pasados mas doleran nuestras cicatrices. Todo es tan doloroso. Todo parece tan innecesario. Pero necesitamos las heridas para no olvidar que hemos vivido, que el tiempo no pasó en balde.

Por eso brindemos. Por los dulces y amargos recuerdos. Pro el dolor del justo y traicionero tiempo. Que no nos deja olvidar que seguimos vivos, que hemos vivido con quien mas hemos querido.

Porque aunque duela seguimos vivos, (y eso es motivo para alegrase).